Los países del Golfo no temen al “día después”, temen al proceso

Por: Gastón Saidman

Fuente: Ap videos

En las últimas semanas, el mundo ha comenzado a especular sobre la próxima movida de Trump e Israel en el Medio Oriente, bajo una visión occidental liberal que tiene como objetivo debilitar el actual gobierno iraní para dar paso a un nuevo régimen.
Es comprensible que, bajo este contexto, incluso uno de mis puntos de vista (el mío) vea este acto como una posible solución para frenar la amenaza nuclear de los ayatolás. La lógica nos dice que ya es hora de que su régimen llegue a su fin, o que han “tirado demasiado de la cuerda” con sus amenazas, algunas de las cuales se han cumplido, como cuando atacaron a Israel. Técnicamente, los ataques a Occidente ya ocurren desde Hezbolá al norte de Israel o a través de atentados internacionales, lo que pone en evidencia que un ataque de alta magnitud no está tan lejos de la realidad, especialmente con Trump en el poder.
Lo que Occidente da por hecho es que los países del Golfo se alinearán con este objetivo, ya que algunos también sienten la amenaza de Irán y no todos están a favor del régimen de los ayatolás. No obstante, como es habitual, la prensa occidental tiende a pasar por alto puntos de vista cruciales que, aunque se publican en medios árabes, rara vez llegan a los titulares occidentales. Los países del Golfo, de hecho, mantienen una profunda preocupación que los lleva a abstenerse de opinar públicamente, y esa es la perspectiva que intentaré desentrañar en este artículo.

Mercado petrolero que puede fluctuar en horas

Es sabido, y la experiencia reciente lo confirma, que un conflicto de alta magnitud en Medio Oriente impacta de forma casi inmediata en los mercados financieros y energéticos. Durante la última escalada regional conocida como la “guerra de los 12 días” bastaron pocas jornadas de enfrentamientos para provocar un alza significativa en el precio del barril de petróleo, aun sin una interrupción directa del suministro.
Este ejemplo sirve para ilustrar uno de los principales temores de los países del Golfo. Incluso ataques iraníes limitados podrían sacudir los mercados energéticos globales en cuestión de horas, alterar rutas estratégicas de transporte y generar una fuerte volatilidad en los precios. Para economías cuya estabilidad depende en gran medida de la producción y exportación de petróleo y gas, el riesgo no es abstracto ni de largo plazo: es inmediato.

Desde la perspectiva de los países del Golfo, a corto plazo cualquier represalia iraní real o incluso sola percibida podría afectar la confianza de los mercados, interrumpir flujos comerciales o encarecer los seguros marítimos en zonas clave como el estrecho de Ormuz. A mediano plazo, según esta misma lectura, una escalada prolongada o un colapso abrupto del régimen en Teherán podría provocar distorsiones más profundas, poniendo en riesgo la estabilidad económica y financiera de la región. Desde este punto de vista, la oposición a un ataque no responde a simpatía política hacia Irán, sino, según ellos a una lógica de supervivencia económica.

Infraestructura estratégica vulnerable

La infraestructura estratégica de los países del Golfo constituye uno de sus principales puntos de vulnerabilidad frente a una posible reacción iraní. Instalaciones de producción y transporte de petróleo y gas, plantas de desalinización, bases militares especialmente aquellas con presencia estadounidense y símbolos del poder estatal se consideran objetivos potenciales de ataques. La experiencia reciente demuestra que incluso acciones iraníes calificadas como “limitadas” pueden tener efectos altamente destructivos, como ocurrió con el ataque contra Catar en junio de 2025 o con los misiles y drones lanzados contra instalaciones de Aramco en Arabia Saudita en 2019. A ello se suma la posibilidad de una interrupción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una cuarta parte del petróleo y gas exportados por los propios países del Golfo, lo que afectaría de manera directa su seguridad energética, su estabilidad económica y su funcionamiento interno.

Reacciones de Teherán antes de que surja un gobierno moderado

Las posibles reacciones de Teherán en un escenario de presión o confrontación previa al surgimiento de un gobierno más moderado constituyen una preocupación central desde la óptica de los países del Golfo. Ante ataques o amenazas directas, Irán podría recurrir al uso de sus agentes regionales, como los hutíes, no solo para actuar contra Israel, sino también para interferir en la navegación del mar Rojo y, eventualmente, extender acciones hostiles hacia los propios Estados del Golfo. Al mismo tiempo, estos países temen tanto ataques directos por parte de Irán como las consecuencias no deseadas de una caída rápida del régimen, que podría según su lectura desencadenar` escenarios de inestabilidad, disputas internas y la aparición de actores impredecibles.

Desde esta perspectiva, los países del Golfo tienden a considerar preferible un Irán debilitado y contenido, concentrado en sus problemas internos, antes que una transición abrupta hacia un escenario post–República Islámica que, en el corto plazo, perciben como menos previsible. Sin embargo, esta preferencia refleja más un cálculo defensivo de riesgo inmediato que una evaluación estratégica del Irán que podría emerger una vez superado el proceso de transición.

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