Crisis en la conversión al judaísmo en Israel: demoras, tensiones institucionales y críticas políticas
Por: Gastón Saidman
Fuente: Informe completo en hebreo por Benjamin Gal, Departamento del Portavoz de la Knéset
29/4/2026

La Comisión de Inmigración, Absorción y Diáspora de la Knéset, presidida por el diputado Gilad Kariv, debatió esta semana la creciente controversia en torno a los procesos de reconocimiento de conversiones al judaísmo en Israel. El tema, de alta sensibilidad política y religiosa, impacta directamente tanto en los conversos como en la relación del Estado con las comunidades judías de la diáspora.
En el centro del problema están los criterios publicados en octubre de 2024 por la Autoridad de Población e Inmigración. Aunque diversas corrientes religiosas presentaron objeciones, la falta prolongada de un ministro del Interior y de un director general permanente impidió procesarlas, dejando el sistema en un limbo administrativo.
Según la propia autoridad, recién en mayo de 2025 se iniciaron conversaciones con representantes de los movimientos religiosos, con cierta apertura a flexibilizar condiciones. Sin embargo, el proceso sigue inconcluso, generando retrasos significativos: decenas de conversos llevan más de un año esperando el reconocimiento oficial de su estatus.
Kariv denunció que los criterios actuales exceden lo necesario para evitar abusos y suponen una intromisión indebida en la autonomía de las comunidades religiosas. Además, acusó a la Autoridad de actuar en contra de fallos del Tribunal Supremo de Israel, que ya había reconocido las conversiones realizadas por corrientes reformistas y conservadoras. “Se está bloqueando de facto estos procesos”, afirmó.
Las críticas también apuntan a exigencias consideradas excesivas, como la verificación detallada de horas de estudio fijadas en 300 y la falta de reconocimiento pleno de modalidades de aprendizaje en línea, algo que líderes religiosos consideran anacrónico en el siglo XXI.

Diputado Gilad Kariv
Fuente: Knéset
Organizaciones civiles y representantes de los conversos denunciaron además demoras burocráticas graves: hasta dos meses para obtener una cita inicial y varios meses adicionales para validar documentos. Algunos testimonios reflejan procesos de conversión largos de más de un año seguidos de una espera indefinida para su reconocimiento legal.
Desde la Autoridad de Población se argumenta que la situación responde a limitaciones institucionales recientes y a la acumulación de solicitudes, y aseguran que el nuevo director general evaluará pronto posibles cambios.
Como conclusión, la comisión parlamentaria instó a acelerar los procedimientos, reconocer las conversiones de forma inmediata al finalizar el proceso y permitir el estudio del judaísmo en formatos digitales. Kariv anunció además que solicitará la intervención del contralor del Estado para investigar la gestión del sistema.
El debate revela una tensión estructural entre burocracia estatal, autoridad religiosa y derechos individuales, con implicaciones que trascienden Israel y afectan su vínculo con el judaísmo global.


