Gasolineras cerradas revelan una lucha de poder dentro de la Autoridad Palestina

Por: Elías Zarina

Al Huda Gas Station (AI Generated)

Photo Credit: Yossele Golem

Los ciudadanos israelíes de Samaria se sorprendieron el lunes al ver una cantidad inusualmente alta de residentes de los territorios bajo control de la Autoridad Palestina (AP) llegando a llenar sus vehículos en estaciones de servicio israelíes.

Cuando se les preguntó el motivo, los conductores explicaron que las gasolineras en los territorios administrados por la AP habían cerrado.

Según los acuerdos económicos establecidos en los Acuerdos de Oslo, la Autoridad Palestina obtiene la mayor parte de su combustible a través de canales comerciales oficiales provenientes de Israel. Israel no ha experimentado una escasez de combustible similar, y según se informa, los suministros de combustible hacia los territorios administrados por la AP han continuado.

Esto plantea una pregunta fundamental: si el combustible sigue entrando en las zonas controladas por la AP, ¿qué está causando la escasez que sufren los consumidores?

Arresto de un importante distribuidor de combustible

Medios palestinos informaron sobre el arresto del empresario Tariq al-Natsheh, propietario de la cadena de estaciones de servicio Al-Huda y uno de los mayores distribuidores independientes de combustible en los territorios administrados por la AP.

Los informes relacionan el conflicto con disputas sobre las políticas de distribución de combustible y con grandes deudas pendientes que la Autoridad Palestina tendría con los operadores de estaciones de servicio.

Varias compañías de combustible habrían amenazado con dejar de abastecer a los vehículos oficiales de la AP hasta que esas deudas sean saldadas. Las estimaciones de la deuda han llegado hasta los 70 millones de nuevos shéqueles israelíes, aproximadamente 23 millones de dólares.

El arresto de al-Natsheh añadió una nueva dimensión al conflicto. La Autoridad Palestina no ha proporcionado una explicación pública completa sobre las acusaciones en su contra ni ha aclarado si su detención está directamente relacionada con la crisis de deudas y el cierre de estaciones.

Como resultado, han surgido distintas interpretaciones: desde una disputa comercial por facturas impagas del gobierno hasta una lucha más amplia por el control del mercado de combustible palestino.


Fuente: yaseenizeddeen

El caso ha adquirido mayor importancia porque al-Natsheh no es simplemente otro propietario de estaciones de servicio. Su red Al-Huda representa una presencia independiente significativa dentro del mercado de combustible de la AP, en un momento en que figuras vinculadas al poder político compiten por influencia sobre sectores económicos estratégicos.

Fuentes familiarizadas con la disputa han relacionado el enfrentamiento con una lucha más amplia por el poder político y comercial ante el próximo final de la era de Mahmoud Abbas al frente de la Autoridad Palestina.

La próxima batalla por la sucesión de Abbas

“La disputa no puede separarse de la lucha interna que se desarrolla dentro de Fatah.”

Desde la muerte del líder de la OLP Yasser Arafat, Fatah ha atravesado repetidas disputas internas por influencia política y sucesión. Estas rivalidades se han intensificado mientras el presidente de la AP, Mahmoud Abbas, actualmente en sus noventa años, se acerca al final de una etapa política que ha durado décadas.

Informes políticos recientes han descrito una creciente competencia entre figuras vinculadas a Yasser Abbas, hijo del presidente de la AP, y Hussein al-Sheikh, por un lado, y otros dirigentes influyentes de Fatah, como Jibril Rajoub y Tawfiq Tirawi, por otro.

Yasser Abbas también es un destacado empresario con intereses en sectores como el tabaco, la construcción, la ingeniería, los seguros, los bienes raíces y las telecomunicaciones. Su grupo Falcon Holding y sus empresas afiliadas han obtenido importantes contratos comerciales y financiados desde el extranjero, lo que ha generado críticas durante años por la concentración de poder económico en manos de personas cercanas al liderazgo de la AP.

Su influencia ya no se limita al ámbito empresarial.

En mayo, Yasser Abbas fue designado miembro del Comité Central de Fatah, uno de los organismos más poderosos del movimiento, colocándolo oficialmente entre los dirigentes de mayor nivel. Algunos críticos han descrito este proceso como la creación de una especie de “Casa Abbas”.

Por ello, la disputa va mucho más allá de rivalidades personales. Involucra el control de instituciones políticas, organismos de seguridad y grandes redes económicas.

Poder político y control económico

Los críticos de la Autoridad Palestina han sostenido durante años que sectores clave de la economía palestina incluidas agencias comerciales que representan a grandes empresas internacionales permanecen concentrados en manos de élites vinculadas políticamente al liderazgo.

Según estos críticos, esta concentración ha favorecido el clientelismo, reducido la competencia y profundizado las preocupaciones existentes sobre la corrupción dentro de la AP.

El reciente compromiso entre Yasser Abbas y Tala Hussein al-Sheikh, hija de Hussein al-Sheikh, también ha sido interpretado por algunos observadores políticos como una señal de una mayor cercanía entre ambas familias.

Aunque las consecuencias políticas de este vínculo siguen siendo objeto de interpretación, el compromiso ha reforzado la percepción de que las alianzas personales, políticas y económicas están cada vez más conectadas mientras se intensifica la lucha por la sucesión.

Los ciudadanos palestinos pagan las consecuencias

La crisis del combustible puede haber comenzado como una disputa por deudas impagas y distribución, pero el arresto de uno de los mayores distribuidores independientes de combustible de la AP le ha dado una dimensión política más amplia.

El episodio parece mostrar cómo la lucha por la sucesión de Mahmoud Abbas ya está afectando a la economía palestina, mientras distintas facciones compiten por influencia sobre instituciones políticas, organismos de seguridad y sectores comerciales importantes.

Mientras tanto, los ciudadanos comunes de los territorios administrados por la AP deben enfrentar las consecuencias: estaciones cerradas, dificultades de transporte y los efectos de un sistema político cada vez más marcado por la corrupción y las luchas internas de poder.


Elías Zarina es un cristiano de habla árabe, residente del Monte Gilo, cofundador y gestor comunitario de la «Iniciativa Jerusalén» para la integración de los cristianos de habla árabe en la sociedad israelí, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y las fuerzas de seguridad, e investigador sénior en el Centro de Política Aplicada de Jerusalén (JCAP).

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