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  • La Embajada Argentina en Israel Promueve el Emprendimiento Joven

    La Embajada Argentina en Israel Promueve el Emprendimiento Joven

    La Embajada Argentina en Israel Promueve el Emprendimiento Joven El pasado 23 de octubre se realizó en la casa de Embajador de la Argentina en Israel el Sr. Mariano Caucino un evento de networking el cual fue organizado por Young Tel Aviv Profesionals, el grupo familiar empresarial Viña Memorias y nuestra Magazine Orientemedio.news El evento contó con la…

  • Golpe internacional a Lev Tahor: arrestos, rescates y rehabilitación de víctimas

    Golpe internacional a Lev Tahor: arrestos, rescates y rehabilitación de víctimas

    Golpe internacional a Lev Tahor: arrestos, rescates y rehabilitación de víctimas Por: Gastón Saidman La comisión parlamentaria en Israel volvió a poner el foco en la lucha contra la secta Lev Tahor y presentó avances considerados significativos tanto en el rescate de menores como en la rehabilitación de sobrevivientes que lograron abandonar el grupo. Durante…

  • Crisis en la conversión al judaísmo en Israel: demoras, tensiones institucionales y críticas políticas

    Crisis en la conversión al judaísmo en Israel: demoras, tensiones institucionales y críticas políticas

    Crisis en la conversión al judaísmo en Israel: demoras, tensiones institucionales y críticas políticas Por: Gastón SaidmanFuente: Informe completo en hebreo por Benjamin Gal, Departamento del Portavoz de la Knéset 29/4/2026 La Comisión de Inmigración, Absorción y Diáspora de la Knéset, presidida por el diputado Gilad Kariv, debatió esta semana la creciente controversia en torno…

  • ¿Por qué Irán no fue derrotado militarmente?

    ¿Por qué Irán no fue derrotado militarmente?

    ¿Por qué Irán no fue derrotado militarmente? A pesar de la superioridad militar estadounidense, una combinación de estrategia asimétrica, cohesión interna y control del estrecho de Ormuz impidió una derrota rápida de Irán Por: Yoni Ben-Menachem Fuente: JCPA La guerra entre Estados Unidos e Israel, por un lado, e Irán, por otro, que ha entrado…

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  • Golpe internacional a Lev Tahor: arrestos, rescates y rehabilitación de víctimas

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  • Crisis en la conversión al judaísmo en Israel: demoras, tensiones institucionales y críticas políticas

    Crisis en la conversión al judaísmo en Israel: demoras, tensiones institucionales y críticas políticas

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  • ¿Por qué Irán no fue derrotado militarmente?

    ¿Por qué Irán no fue derrotado militarmente?

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  • Golpe internacional a Lev Tahor: arrestos, rescates y rehabilitación de víctimas

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  • ¿Por qué Irán no fue derrotado militarmente?

  • Preocupación en Israel por la salud mental de niños inmigrantes en contexto de guerra

  • Golpe internacional a Lev Tahor: arrestos, rescates y rehabilitación de víctimas

    Golpe internacional a Lev Tahor: arrestos, rescates y rehabilitación de víctimas

    Por: Gastón Saidman

    Fuente: Kneset

    La comisión parlamentaria en Israel volvió a poner el foco en la lucha contra la secta Lev Tahor y presentó avances considerados significativos tanto en el rescate de menores como en la rehabilitación de sobrevivientes que lograron abandonar el grupo.

    Durante la reunión encabezada por el diputado Gilad Kariv, representantes de distintos organismos estatales detallaron los resultados obtenidos en los últimos meses gracias a la cooperación entre Israel, Guatemala y otros países involucrados en la investigación.

    Uno de los datos más destacados fue el anuncio del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí, que confirmó que ya no quedan menores israelíes alojados en centros de asistencia social en Guatemala. Además, se informó que gran parte de los líderes de la secta fueron arrestados y que varios de ellos enfrentan procesos judiciales o extradiciones.

    Las autoridades remarcaron que la coordinación internacional logró impedir nuevos intentos de reorganización de la secta en distintos países, algo que fue considerado un paso importante para proteger a las familias y evitar nuevas víctimas.

    En paralelo, el Ministerio de Bienestar Social informó que más de 70 sobrevivientes de Lev Tahor ya llegaron a Israel, donde reciben acompañamiento estatal, asistencia psicológica y apoyo para su integración social. Según los funcionarios presentes, muchas de las familias comenzaron un proceso de recuperación y adaptación que muestra señales positivas.

    “Estamos viendo avances reales en la rehabilitación de los sobrevivientes”, señalaron representantes del área social, destacando el trabajo conjunto entre organismos gubernamentales y autoridades locales.

    También se confirmó que los sobrevivientes que solicitaron reconocimiento por discapacidad ante el sistema de seguridad social israelí recibieron cobertura especial durante un período de dos años, como parte de un programa integral de asistencia.

    Aunque durante la sesión hubo críticas por la falta de intervención temprana en años anteriores, el tono general de la reunión fue optimista respecto al presente. Los participantes coincidieron en que el operativo internacional permitió salvar a numerosos menores y abrir una nueva etapa de apoyo y reconstrucción para quienes lograron salir de la secta.

  • Crisis en la conversión al judaísmo en Israel: demoras, tensiones institucionales y críticas políticas

    Crisis en la conversión al judaísmo en Israel: demoras, tensiones institucionales y críticas políticas

    Por: Gastón Saidman
    Fuente: Informe completo en hebreo por Benjamin Gal, Departamento del Portavoz de la Knéset

    29/4/2026

    Fuente: Knéset

    La Comisión de Inmigración, Absorción y Diáspora de la Knéset, presidida por el diputado Gilad Kariv, debatió esta semana la creciente controversia en torno a los procesos de reconocimiento de conversiones al judaísmo en Israel. El tema, de alta sensibilidad política y religiosa, impacta directamente tanto en los conversos como en la relación del Estado con las comunidades judías de la diáspora.

    En el centro del problema están los criterios publicados en octubre de 2024 por la Autoridad de Población e Inmigración. Aunque diversas corrientes religiosas presentaron objeciones, la falta prolongada de un ministro del Interior y de un director general permanente impidió procesarlas, dejando el sistema en un limbo administrativo.

    Según la propia autoridad, recién en mayo de 2025 se iniciaron conversaciones con representantes de los movimientos religiosos, con cierta apertura a flexibilizar condiciones. Sin embargo, el proceso sigue inconcluso, generando retrasos significativos: decenas de conversos llevan más de un año esperando el reconocimiento oficial de su estatus.

    Kariv denunció que los criterios actuales exceden lo necesario para evitar abusos y suponen una intromisión indebida en la autonomía de las comunidades religiosas. Además, acusó a la Autoridad de actuar en contra de fallos del Tribunal Supremo de Israel, que ya había reconocido las conversiones realizadas por corrientes reformistas y conservadoras. “Se está bloqueando de facto estos procesos”, afirmó.

    Las críticas también apuntan a exigencias consideradas excesivas, como la verificación detallada de horas de estudio fijadas en 300 y la falta de reconocimiento pleno de modalidades de aprendizaje en línea, algo que líderes religiosos consideran anacrónico en el siglo XXI.


    Diputado Gilad Kariv
    Fuente: Knéset

    Organizaciones civiles y representantes de los conversos denunciaron además demoras burocráticas graves: hasta dos meses para obtener una cita inicial y varios meses adicionales para validar documentos. Algunos testimonios reflejan procesos de conversión largos de más de un año seguidos de una espera indefinida para su reconocimiento legal.

    Desde la Autoridad de Población se argumenta que la situación responde a limitaciones institucionales recientes y a la acumulación de solicitudes, y aseguran que el nuevo director general evaluará pronto posibles cambios.

    Como conclusión, la comisión parlamentaria instó a acelerar los procedimientos, reconocer las conversiones de forma inmediata al finalizar el proceso y permitir el estudio del judaísmo en formatos digitales. Kariv anunció además que solicitará la intervención del contralor del Estado para investigar la gestión del sistema.

    El debate revela una tensión estructural entre burocracia estatal, autoridad religiosa y derechos individuales, con implicaciones que trascienden Israel y afectan su vínculo con el judaísmo global.

  • ¿Por qué Irán no fue derrotado militarmente?

    ¿Por qué Irán no fue derrotado militarmente?

    A pesar de la superioridad militar estadounidense, una combinación de estrategia asimétrica, cohesión interna y control del estrecho de Ormuz impidió una derrota rápida de Irán

    Por: Yoni Ben-Menachem
    Fuente: JCPA

    La guerra entre Estados Unidos e Israel, por un lado, e Irán, por otro, que ha entrado ahora en una pausa temporal de cara a unas negociaciones frágiles, plantea una cuestión central: ¿cómo es posible que un enfrentamiento militar con una de las potencias más fuertes del mundo no haya terminado en una victoria estratégica clara de Estados Unidos sobre Irán?

    Altos funcionarios del sistema de defensa informan que Estados Unidos empleó un poder militar abrumador, llevó a cabo amplios ataques aéreos y desplegó avanzados activos navales. Sin embargo, los dos objetivos principales la reapertura del estrecho de Ormuz y la destrucción total del programa nuclear iraní no se han alcanzado.

    Según estas mismas fuentes, existen varias explicaciones para la supervivencia del régimen iraní.

    En primer lugar, las limitaciones del poder militar tradicional. La superioridad aérea y naval ya no garantiza una victoria decisiva cuando el adversario se apoya en tácticas asimétricas. Irán evitó un enfrentamiento directo con Estados Unidos y, en su lugar, adoptó tácticas de desgaste que limitaron la libertad de acción de su rival.

    La herramienta central de este enfoque fue su arsenal de misiles balísticos y drones. Estas armas, baratas y difíciles de interceptar, redefinieron la dinámica del conflicto: obligaron a la marina estadounidense a mantener distancia de las costas iraníes para evitar entrar en su alcance, y convirtieron cualquier intento de acercamiento al territorio iraní en extremadamente peligroso. De este modo, Irán logró reducir parte de la ventaja tecnológica de sus adversarios.

    El ámbito marítimo ilustró claramente este cambio. La marina estadounidense no logró establecer un control total del estrecho de Ormuz y evitó operaciones ofensivas profundas. En lugar de actuar como una fuerza decisiva, pasó a desempeñar principalmente un papel de apoyo, un cambio conceptual significativo, dado que la dominación marítima había sido durante décadas un pilar de la disuasión estadounidense.

    En segundo lugar, aunque según los informes Estados Unidos destruyó la marina regular de Irán, no atacó las pequeñas lanchas rápidas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, por razones no del todo claras. Estas embarcaciones son, en la práctica, las que permiten a Irán amenazar el estrecho de Ormuz e incluso perturbar el tráfico marítimo en la zona.

    En tercer lugar, la capacidad de Irán para mantener la unidad interna. Contrariamente a las expectativas, la campaña no condujo a un colapso interno ni a una rebelión a gran escala. Sectores de la oposición, incluidos elementos reformistas, adoptaron una postura nacional defensiva al comprender que la caída del régimen podría provocar la desintegración del Estado. Esto socavó uno de los supuestos clave de Washington sobre una rápida presión interna.

    Las protestas masivas que estallaron en enero pasado, con la participación de decenas de miles de manifestantes, se desvanecieron después de que unas 35.000 personas fueran asesinadas por las fuerzas Basij. La población, por un lado, se sintió amenazada por el régimen y, por otro, esperó una nueva señal del presidente Trump para reanudar las protestas, de acuerdo con sus declaraciones anteriores.

    Fuentes de seguridad señalan que la forma en que el régimen manejó protestas anteriores estableció un precedente claro: el uso de una fuerza inflexible, una fuerte disuasión y la disposición a emplear medidas extremas contribuyeron a estabilizar el frente interno durante la guerra.

    En cuarto lugar, Irán mantuvo una flexibilidad estratégica. No renunció a cuestiones fundamentales, ni a su programa nuclear ni a sus capacidades de misiles, y continuó aplicando una política de ambigüedad y presión.

    Su control del estrecho de Ormuz se convirtió en una herramienta clave para ejercer influencia económica y de seguridad, tanto sobre Estados Unidos como sobre la economía global. Al mismo tiempo, también quedó claro que las limitaciones políticas desempeñaron un papel: a medida que la campaña se prolongaba, aumentaba la presión interna sobre el presidente Trump dentro de Estados Unidos, lo que dificultaba la intensificación de la acción militar. En estas condiciones, incluso una superioridad militar clara no garantiza el éxito estratégico.

    Las guerras modernas se libran cada vez más a distancia, mediante misiles, drones y sistemas no tripulados, y en este contexto incluso países relativamente más débiles pueden disuadir y evitar una derrota rápida.

    En quinto lugar, la ausencia de una operación terrestre a gran escala dentro de Irán es un factor decisivo. Es extremadamente difícil derrocar a un régimen autoritario decidido únicamente mediante poder aéreo.

    La conclusión que se desprende de la guerra es clara: Irán no fue derrotado militarmente, no porque haya ganado, sino porque logró adaptarse a las nuevas reglas del combate. Combinó medios relativamente baratos, pensamiento estratégico, flexibilidad operativa y un control interno férreo, impidiendo así que sus adversarios alcanzaran sus objetivos.

    La cuestión central ahora es qué depara la próxima fase. Por el momento, el principal logro del régimen iraní es, simplemente, su supervivencia.

    ¿Conducirá la presión económica finalmente al colapso de Irán? ¿Fracasará la estrategia de bloqueo marítimo de Trump? ¿O solo una combinación de asedio con ataques masivos a infraestructuras llevará a una resolución decisiva? La respuesta sigue sin estar clara.

    Sobre el autor:

    Yoni Ben-Menachem

    Ben Menachem es uno de los expertos más reconocidos de Israel en el campo del orientalismo y los estudios de Oriente Medio. Su amplia experiencia y conocimiento en este campo provienen de décadas de trabajo como orientalista y periodista. Además de su labor de investigación, Ben Menachem fue Director General de la Autoridad de Radiodifusión de Israel. Actualmente es investigador sénior en el Centro de Asuntos Exteriores y de Seguridad de Jerusalén.

  • Preocupación en Israel por la salud mental de niños inmigrantes en contexto de guerra

    Preocupación en Israel por la salud mental de niños inmigrantes en contexto de guerra

    Por: Gaston Saidman

    Fuente Kneset

    La Comisión de Inmigración, Absorción y Diáspora del Parlamento israelí, presidida por el diputado Gilad Kariv, volvió a reunirse para analizar la situación emocional y psicológica de niños inmigrantes durante la reciente guerra. El foco estuvo puesto en la respuesta del Estado hacia estudiantes en situación de riesgo y en las fallas del sistema de salud mental.

    Kariv criticó duramente al Ministerio de Salud por no haber establecido aún un protocolo claro para la reintegración de menores tras una internación psiquiátrica, tras el caso de una joven fallecida. Exigió respuestas concretas y la presencia del director general del ministerio en la próxima sesión.

    Durante el encuentro, se destacó que la población inmigrante ha sido especialmente vulnerable durante el conflicto, tanto por condiciones de vivienda como por dificultades de integración. Desde el Ministerio de Educación señalaron que se implementaron adaptaciones académicas y programas de acompañamiento, incluyendo apoyo a familias y preparación para el sistema escolar israelí.

    Por su parte, autoridades del Ministerio de Inmigración subrayaron que miles de estudiantes recibieron seguimiento personalizado durante la guerra, aunque advirtieron sobre desafíos persistentes en etapas clave del sistema educativo. También alertaron sobre la suspensión de programas de asistencia por falta de presupuesto, lo que dejó a muchas familias sin apoyo psicológico y social.

    Otro punto crítico señalado fue la barrera del idioma, que dificulta el acceso a tratamientos de salud mental, especialmente entre inmigrantes de habla rusa.

    El debate concluyó con fuertes cuestionamientos a la falta de coordinación institucional y a la ausencia de soluciones concretas para menores en situación de vulnerabilidad, en un contexto donde crece la preocupación por el impacto emocional de la guerra en las nuevas generaciones.

  • A Middle East Pause, Not a Victory: The Keys to the Region’s New Balance

    A Middle East Pause, Not a Victory: The Keys to the Region’s New Balance

    By Gastón Saidman

    Source: Wikipedia

    The U.S.-led talks, under President Donald Trump, reflect what many analysts have pointed out regardless of their stance for or against the attack: the need to adopt a different perspective on the enemy.

    Western military strategy is not fully compatible with the logic of attrition that defines the Middle East, where resistance plays a central role in preserving honor. If the primary objective the definitive elimination of the threat posed by Iran’s revolutionary government is not achieved, any victory remains insufficient, as it does not guarantee security.

    The military pressure driven by Donald Trump can, in a sense, be considered effective: it succeeded in forcing Iran to accept a ceasefire. However, interpreting this outcome as a definitive victory would be an incomplete reading.

    In the Middle East, a ceasefire does not necessarily equate to peace or surrender. Within the region’s strategic tradition exists the concept of hudna a temporary truce that does not signify the end of conflict, but rather a pause to regroup and gain time. From this perspective, Iran’s ceasefire does not necessarily indicate a structural shift, but rather a tactical adaptation. While in the West such moments are often seen as steps toward conflict resolution, in the region they tend to be understood as phases within a longer confrontation.

    To understand this dynamic, it is necessary to revisit what we mean today by “victory.” Modern military academies draw, among others, on the Prussian theorist Carl von Clausewitz, who defined war as the continuation of politics by other means. Under this framework, classical victory consists of two elements: territorial control and the perception of triumph. In other words, when an army occupies a territory, the enemy retreats or surrenders, and that dominance is consolidated both materially and symbolically.

    However, contemporary wars rarely follow this model. Today, conflicts often begin from the air, with strikes targeting critical infrastructure power plants, missile systems, nuclear development centers, or structures of political authority. The objective is not always immediate territorial occupation, but rather to weaken the adversary enough to force a strategic or political shift.

    Recent conflicts in Gaza and Lebanon illustrate this transformation. In Gaza, ground operations began only after an initial phase of long-range strikes, delaying even the discussion of victory. In southern Lebanon, deep military presence coexisted with a paradox: while strategic positions were being secured, international pressure for a ceasefire intensified. The large-scale evacuation of civilians in certain areas may be interpreted as a tactical success, but not necessarily as a decisive victory.

    Iran’s response also takes on a different dimension under this logic. Faced with significant damage to its energy, petrochemical, and logistical infrastructure, Tehran avoided immediate full-scale confrontation and instead calibrated its moves. Upon perceiving a critical threshold of deterioration, it responded with a limited offensive such as a missile barrage and then facilitated a pause in escalation. This behavior aligns with the logic of a hudna: to resist, absorb the blow, and buy time to reorganize.

    Thus, while military pressure may produce visible short-term results, the real challenge is conceptual. If we fail to recognize that the adversary operates under a different understanding of war and victory, we risk misinterpreting tactical pauses as strategic achievements. This misunderstanding lies at the heart of one of the main difficulties in contemporary conflicts: confusing a temporary cessation of violence with lasting security.


    Source: RTVE Noticias

    The failure of negotiations between the United States and Iran marks a new phase in the conflict. The summit in Islamabad concluded without progress, mainly due to disagreements over Iran’s nuclear program, once again highlighting the deep mistrust between the two sides.

    Rather than easing tensions, the response has been increased pressure. Donald Trump hardened his stance through a maritime blockade in the Strait of Hormuz, a critical chokepoint for global oil trade. Iran, in turn, responded with direct threats, making clear that any attempt to strangle its economy could have broader regional consequences.

    This scenario opens several possible paths: military escalation, renewed negotiations under pressure, or the persistence of a fragile truce without substantive agreements. For now, neither side appears to be seeking open war, but the accumulated tension suggests an unstable equilibrium.

    Ultimately, U.S. strategy aims to force concessions in the nuclear domain, while Iran combines resistance and deterrence. Within this dynamic, the lack of trust remains the main obstacle to any lasting resolution.

    What is happening in Lebanon?
    A fragile truce amid deep tensions

    On April 16, 2026, Israel and Lebanon signed a U.S.-mediated ceasefire. Its main objective is to temporarily halt fighting and open a ten-day window for dialogue, with the aim of reaching a broader and more durable agreement.

    However, this relatively positive scenario coexists with significant limitations that are not always taken into account.

    Hezbollah is not only an armed actor but also a formal political force within Lebanon’s system, with strong representation in the Shiite community. In recent elections, it consolidated its position through alliances with other parties, such as the Amal Movement and factions of the Free Patriotic Movement, allowing it to maintain influence in Parliament. As a result, a significant portion of Lebanon’s political system has an interest in preserving a certain balance in its relationship with the organization.

    A key factor must also be considered: Hezbollah is not a direct signatory to the agreement, despite being the primary armed actor in the conflict. This absence limits the real scope of the ceasefire and raises doubts about its sustainability.


    A demonstration in support of Hezbollah in the Lebanese capital.
    Source: euronews (Spanish edition)

    At the same time, instability in southern Lebanon has driven the displacement of young Shiites toward Beirut in search of greater security and opportunities. This phenomenon has generated criticism of Hezbollah for its inability to guarantee stability in those regions. Simultaneously, it has strengthened the demographic weight and political mobilization capacity of the Shiite community in the capital.

    Conclusion

    The ceasefire between Israel and Lebanon must be understood within a broader dynamic of negotiations in the Middle East: meaningful diplomatic progress, yet deeply fragile and conditioned by multiple actors.

    On one hand, the agreement opens rare channels for dialogue and offers a concrete opportunity to reduce violence. On the other, its sustainability is constrained by structural factors, such as the exclusion of key actors like Hezbollah, the continuation of low-intensity operations, and persistent mistrust between the parties.

    Rather than marking the end of a conflict, such agreements function as temporary containment mechanisms. Their success depends not only on the will of states but also on the inclusion of all relevant actors and the ability to transform these pauses into broader, more sustainable political processes.

    In essence, what exists today is not a definitive resolution, but an unstable pause one that could evolve into a more solid process or, in the absence of concrete progress, once again escalate into military confrontation.

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